- Elena Viqueira. Terapeuta ocupacional e Psicóloga. AFACO
La Terapia Ocupacional busca promover la salud y el bienestar de las personas, a través de la ocupación. Su principal objetivo es capacitar a las personas para que continúen siendo independientes en las actividades diarias, desde las más simples (comer, ducharse, asearse, ...), hasta las más complejas (hacer compras, tomar la medicación, realizar las tareas domésticas, ...), así como para continuar manteniendo sus intereses de ocio y tiempo libre. Para eso, se trabaja con la persona, optimizando sus capacidades para el desarrollo de las habilidades que permiten realizar esas actividades, así como sobre el entorno, adaptándolo si es preciso. Los terapeutas ocupacionales poseen una formación que les proporciona las habilidades y los conocimientos para trabajar con individuos que sufren la afectación de una estructura corporal o función, debido a algún cambio de salud, y que experimentan limitaciones en su actividad diaria.
¿Qué se suele hacer en una sesión de terapia ocupacional?
Las sesiones deben estar adaptadas específicamente a las personas que las reciben. Esto pasa por un profundo conocimiento de la persona, de cuáles son sus intereses, qué es significativo para ella; en un conocimiento de su historia de vida. Solo así se podrá planificar una intervención centrada en la persona que la recibe. Una persona puede beneficiarse de la estimulación cognitiva derivada, por ejemplo, de su participación en un Taller de Cine, que implica el visionado de un fragmento seleccionado de una película, para posteriormente establecer un debate sobre el mismo, vinculándolo con su vida, o respondiendo a preguntas con el objetivo de trabajar la memoria a corto plazo; si la película trata sobre unas vacaciones, por ejemplo, se enlazaría con momentos de su vida, en esa línea. De esta forma, están trabajándose capacidades a nivel mental, al igual que con un cuaderno de actividades, pero realizando un ejercicio que forma parte de sus gustos e intereses. Otras técnicas de estimulación utilizadas desde Terapia Ocupacional, serían la actividad física, actividades asistidas con animales (realizar diferentes ejercicios, utilizando a un perro como facilitador), ejercicios con música como elemento causante de recuerdos, actividades intergeneracionales con niños, Método Montessori adaptado a personas con demencia en estadío grave, estimulación de las capacidades necesarias para el desempeño de las actividades de la vida diaria (comer, ducharse, vestirse, ...), etc.
Se trata de realizar un análisis exhaustivo de cada persona y diseñar un plan de intervención, ajustado a sus necesidades, gustos e intereses, con el objetivo de llevar a cabo una estimulación integral (cognitiva, física, emocional y social).
¿Son en grupo o individuales?
Pueden realizarse en grupo o individualmente. Las primeras tienen la ventaja del contacto con otras personas, algo tremendamente relevante en la demencia, que tiende a aislar a quién la padece. Las sesiones individuales suelen ser más adecuadas en fases avanzadas de la enfermedad, cuando la persona perdió la capacidad para comunicarse verbalmente, y es preciso trabajar sobre otras áreas (física, emocional, sensorial).
¿Es útil en cualquier fase de la enfermedad?
Si, en fases máis iniciales de forma grupal, potenciando a socialización e as capacidades cognitivas. En fases más avanzadas, a través de trabajo individual, a nivel físico, sensorial y emocional. Además, a lo largo de todo el continúo de la enfermedad, puede ser necesario realizar una modificación, adaptación del entorno, de su domicilio, para facilitar que sea independente el mai¡yor tempo posible (por exemplo, adaptando un cuarto de baño) ou, en fases máis avanzadas, que o coidador poida realizar o seu labor da forma máis cómoda posible (por exemplo, cunha cama eléctrica, que eleva o cabeceiro, para axudar a que se levante).
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?
No es posible definir un tiempo exacto de aplicación, depende de cada persona.
¿Puede hacerse en casa?
Las terapias deben ser aplicadas por un profesional. La familia ya está sometida a una carga importante, a nivel emocional y de cuidados, como para que además tengan que asumir la tarea de realizar ejercicios de estimulación. El terapeuta puede aplicar la terapia en el domicilio (aquí no se beneficiaría del contacto con otras personas) o en un centro. Como se indicó anteriormente, la intervención individual, en el domicilio, en este caso, está más indicada en fases avanzadas de la enfermedad.
Y si mi familiar no quiere ir, cómo animarlo?
Es importante transmitir normalidad, que vaya cogiendo la rutina, poco a poco. El ritmo de incorporación a la terapia debe marcarlo la propia persona; esto es fundamental. Hay personas que tardan semanas en incorporarse a la rutina de terapia en un Centro, y otras en dos días ya están perfectamente adaptadas. Es importante que la incorporación sea gradual, a su ritmo y que los primeros días no se produzcan faltas. Es mejor que acuda media hora al Centro, todos los días, sin falta, durante una semana, y después ir incrementando el tiempo, que lo que falte los primeros días. La rutina es fundamental.


