- Ana Díaz Cortés. Socióloga
Se entiende por “estigma” una condición, atributo o comportamiento que supone para la persona portadora el encasillamiento en una determinada categoría social que genera una respuesta negativa. Las personas estigmatizadas no son aceptadas como iguales por los demás y son reconocidas cómo inferiores.
En pleno siglo XXI, las demencias siguen siendo un tabú en ciertos ámbitos. Algunas personas aún esconden el diagnóstico a familiares o amigos por miedo esa respuesta negativa por parte de la sociedad.
Reducir el estigma asociado a las demencias no es una tarea individual sino colectiva, y la mejor vía para hacerlo es dando visibilidad a la enfermedad.
Consejos útiles
Disipar mitos y estereotipos entre la población general.
El lenguaje es muy importante, así pues, es diferente hablar de pacientes o enfermos a hacerlo de personas. Poner énfasis en la persona y no en su condición, los ayudarán a prevenir el daño que pueden hacer las palabras.
Igual de perjudiciales son los estereotipos negativos. Las personas con demencia no son ‘locas’ ni perdieron la razón. Manifestar ideas de este tipo genera más discriminación y favorece actitudes que violan algunos derechos humanos básicos como el derecho a la toma de decisiones vitales o a la información sobre el suyo propio estado de salud.
Es muy importante fomentar la vida pública, incluyendo actividades culturales, de ocio y deportivas.
