- Ester Suárez. Neuróloga. CHUF
- Clara Domínguez. Neuróloga. CHUS
Por el momento no tenemos tratamientos que frenen o curen la demencia en cualquiera de sus tipos, pero eso no quiere decir que no podamos tratar muchos síntomas asociados y mejorar la calidad de vida de la persona con demencia y de su entorno. Algunos de los síntomas asociados más comunes son:
Depresión (tristeza mantenida)
Es muy habitual presentar depresión como reacción al diagnóstico de demencia, o incluso muchas veces la depresión puede ser el primer síntoma. La depresión asociada a Alzheimer o cualquier otro tipo de demencia debe tratarse, de modo que si se nota tristeza persistente en una persona con demencia o deterioro cognitivo hay que consultarlo con el médico. La depresión empeora la calidad de vida y los síntomas de la demencia. Con la mejora del estado de ánimo muchas veces se nota también cierta mejoría en los fallos de memoria y cognitivos, porque aumentan la motivación y la capacidad de concentración. El tratamiento habitual son antidepresivos, y algunos tratamientos para el Alzheimer pueden mejorar ligeramente el ánimo. También es muy importante cambiar el estilo de vida: buscar compañía de otras personas, compartir nuestras preocupaciones, participar en actividades de grupo y hacer ejercicio físico pueden mejorar mucho los síntomas de depresión.
Apatía
La apatía es la ausencia de motivación para hacer cosas, normalmente la persona puede estar sin hacer nada mucho tiempo y no sale de ella iniciar ninguna actividad. Es un síntoma muy frecuente en el Alzheimer y en la demencia frontotemporal, aunque de difícil tratamiento. Algunos tratamientos del Alzheimer pueden ayudar. De nuevo, la participación en terapias no farmacológicas (estimulación, ejercicio, actividades informales en grupo…) puede contribuir a mejorar este síntoma.
Insomnio
Es uno de los problemas más frecuentes (aparece hasta en un 75% de las personas con Alzheimer) y con mayor impacto en la calidad de vida del paciente y del cuidador. Es esencial mantener una buena higiene del sueño: horarios regulares de levantarse y acostarse, exposición a la luz solar durante el día y estilo de vida activo, actividades tranquilas con la caída de la noche y un espacio adecuado para descansar, evitar siestas largas durante el día… En caso de que esto no sea suficiente debe consultarse con el médico pues existen algunas opciones farmacológicas que pueden ayudar, aunque hay que tener mucho cuidado con algunos tratamientos ya que a veces empeoran los síntomas de la demencia (por ejemplo las benzodiacepinas tipo Lorazepam).
Inquietud/agitación/sundowning
Es frecuente que en determinados estadios de la enfermedad aparezca cierta inquietud de la persona, necesidad de moverse o preocupación constante por el mismo tema (por ejemplo, deseo de volver a su casa, aunque ya esté en ella). Estos síntomas suelen concentrarse en las últimas horas del día, cuando se acerca la noche. Pueden resultar muy difíciles de manejar para la familia. Debe intentarse siempre reconducirlos, mediante maniobras de distracción, mantener a la persona entretenida y acompañada, permitiendo al paciente moverse y caminar, si es lo que precisa... Cuando este síntoma se vuelve muy difícil de tolerar pueden ponerse tratamientos farmacológicos para “calmar” al paciente, pero estos deben ser el último recurso.
Agresividad
Algunas personas pueden volverse agresivas en determinadas situaciones o fases de la enfermedad. Muchas veces es una respuesta lógica a algo que les molesta (no saben donde están o no reconocen a sus cuidadores y se asustan). Cuando la agresividad es repetida e interfiere con los cuidados debemos buscar ayuda e instaurar tratamientos para reducirla.
Deambulación
Algunas personas con demencia precisan caminar de forma constante. Es recomendable permitirles moverse libremente en un entorno seguro, siempre que no les suponga un riesgo físico. En caso de que sea muy continuo y estén agotados o que constantemente se pongan en peligro debemos consultar con el médico para reducir el síntoma con medicación.
Problemas con la dieta
A medida que avanza la demencia las personas suelen ir descuidando su dieta, olvidando comidas, comiendo siempre lo mismo... en el caso de la demencia frontotemporal pueden comer sin control y tener preferencia por alimentos poco saludables, como dulces o comida rápida. Debemos supervisar la dieta y proporcionar alimentos sanos para que no empeore su salud general. En fases avanzadas pueden aparecer problemas para tragar los sólidos y debemos ir pasando poco a poco a batidos.
Incontinencia
La incontinencia es la dificultad para controlar la salida de la orina o, a veces,de heces. Es importante no asumir de entrada que es un síntoma más de demencia y descartar otros factores que puedan estar agravando el problema (infección de orina, problemas de próstata, medicamentos que influyan en el control de la vejiga, diuréticos, etc... ). La incontinencia puede generar mucha incomodidad en la persona con Alzheimer y estrés en los cuidadores. Algunos consejos para manejarla son: programar visitas al baño frecuentes para evitar escapes; llevar ropa fácil de quitar y poner; reducir la ingesta de líquidos hacia la noche y no consumir productos con cafeína o alcohol; usar productos de protección como compresas para incontinencia o pañales; asegurar que el acceso al baño sea fácil y esté bien iluminado
Debemos afrontar el problema con paciencia, humor y sin juzgar, fomentando la comunicación abierta sobre el tema


