- Ana Díaz Cortés. Socióloga
Cuando a una persona le diagnostican demencia, las familias se encuentran con una dependencia en el seno del hogar, en ocasiones de manera repentina, sin que les haya dado tiempo a establecer una estrategia de primeros cuidados que les dé una margen de adaptabilidad al nuevo escenario.
La tarea de cuidar no es fácil y conlleva casi siempre la aparición de nuevas responsabilidades que debemos incorporar a nuestra rutina y actividades habituales. El estrés continuo que con frecuencia sufren los cuidadores, el esfuerzo físico y psíquico de estar constantemente cuidando, la escasa valoración social del trabajo de cuidado y el aislamiento o la pérdida de vínculos sociales son factores que inciden en el desarrollo de un síndrome asociado al estrés del cuidado que se denomina “Sobrecarga del Cuidador”.
Dentro de este contexto, cobra especial importancia el autocuidado. El hecho de que los cuidadores se provean de cuidados a ellos mismos es tan importante como los cuidados que dispensan al paciente, pues es la manera óptima de mejorar las capacidades y cubrir las demandas que emanan de la situación.
Consejos útiles
- Practicar el pensamiento positivo.
- Hábitos de vida saludables: alimentación equilibrada, ejercicio físico y descansar bien.
- Mantener una vida social activa: fomentar las relaciones, divertirse, hacer actividades, evitar el aislamiento social.
- No descuidar nuestro aspecto personal.
- Estar informado y formado en aspectos de la enfermedad.
- Buscar apoyo cuando se necesita.
- Mantener una buena organización y diferenciar lo urgente de lo prioritario.
- Fijarse metas realistas y asequibles.
- Vivir cada momento de cuidado como un regalo y una oportunidad de la vida.


