- José Ramón Lorenzo. POVISA
- Clara Domínguez. CHUS
Muchas personas consultan porque les parece que tienen menos memoria o notan otros problemas cognitivos (dificultad para ciertas tareas mentales). Sin embargo, en la consulta no se detecta en las pruebas realizadas (tests de memoria) ninguna alteración, y los síntomas que cuentan los pacientes y sus familias no parecen alarmantes. A esta situación le llamamos “quejas subjetivas de memoria”, es decir, la persona nota que no tiene la misma capacidad que antes, pero este cambio no es perceptible desde fuera.
¿Eso quiere decir que no tengo nada?
Quiere decir que por el momento no hay ninguna enfermedad de la memoria o del cerebro detectable. No se pone en entredicho que usted note esos cambios en su capacidad de memoria o de pensamiento, pero no alcanzan unos niveles que consideremos preocupantes o sospechosos de una enfermedad.
Entonces, qué me pasa?
Existen muchas situaciones que, sin ser enfermedades de la memoria, pueden producir la sensación de tener menos memoria o capacidad mental que antes.
- Algunos tratamientos (pastillas para dormir, tratamientos psiquiátricos…)
- Cansancio
- Falta de sueño
- Sobrecarga de trabajo o responsabilidades
- Dolor crónico
- Depresión o ansiedad
- Alteraciones metabólicas como, por ejemplo, enfermedades de la tiroides
- Cambios hormonales
- El envejecimiento normal
… y muchos más.
En muchos casos, incluso la excesiva preocupación por tener demencia hace que le demos mucha importancia a descuidos normales. Esto es muy frecuente en personas con antecedentes familiares de demencia que tienen miedo de presentar ellos mismos la enfermedad.
¿Quiere decir que no voy a tener demencia nunca?
No, no podemos ver el futuro, quiere decir que en este momento no hay datos que sugieran que haya ningún problema médico. Algunos estudios apuntan a que las personas que perciben estos fallos, aunque tengan pruebas normales, tienen un ligero aumento en el riesgo de desarrollar demencia en los siguientes años, pero estos hallazgos son muy controvertidos.
¿Qué puedo hacer para no empeorar?
Lo primero, con ayuda de los profesionales sanitarios, identificar sí hay algún factor que poda estar empeorando sus capacidades cognitivas y solucionarlo (por ejemplo, tratar una depresión o reducir la carga de trabajo y el estrés).
Además, hay determinados cambios en el estilo de vida que han demostrado prevenir la demencia y que todos podemos aplicar para un envejecimiento saludable:
- Mantenernos intelectualmente activos (leer, música, juegos, manualidades, cuidado de la casa, plantas y animales…) con actividades que nos gusten y nos hagan pensar cada día.
- Mantenernos socialmente activos (buscar la compañía de los demás, conversar y desarrollar actividades en grupo).
- Realizar ejercicio físico adaptado a la edad
En este sentido en los últimos años surgieron muchos grupos de ocio y actividades dirigidos a adultos mayores que pueden ser de gran ayuda (puedes buscar grupos y actividades cercanas en nuestro mapa de recursos).
Qué hago si va a más?
Sí pasado un tiempo prudencial (varios meses o incluso un año) usted o sus amigos y familiares detectan que va la peor, debe consultar de nuevo.

