- María José Moreno. CHUVI
- Clara Domínguez. CHUS
¿Qué es el deterioro cognitivo?
Deterioro cognitivo leve se refiere a que hay cierta pérdida de capacidades cognitivas respeto a lo esperable para una persona de su edad y nivel de formación (menos memoria, menos capacidad de pensar o calcular, menos habilidades espaciales...) que podemos objetivar en las pruebas (tests) que hacemos en la consulta. En el deterioro cognitivo leve esta pérdida de habilidades es ligera y no condiciona la capacidad de la persona para desarrollar su vida como hacía antes.
¿Quiere decir que tengo demencia?
No, el deterioro cognitivo leve, a diferencia de la demencia, no afecta a la capacidad de las personas para desarrollar su vida con normalidad (lo que llamamos capacidad funcional). A veces, el deterioro cognitivo leve es consecuencia de enfermedades o procesos que no tienen que ver con enfermedades neurológicas, por ejemplo:
- Ciertos tratamientos (sedantes para dormir, tratamientos psiquiátricos…)
- Cansancio
- Falta de sueño
- Sobrecarga de trabajo o responsabilidades
- Dolor crónico
- Depresión o ansiedad
- Alteraciones metabólicas como, por ejemplo, enfermedades del tiroides
- Cambios hormonales
- … y otros muchos.
Otras veces, el deterioro cognitivo es el comienzo de una enfermedad neurodegenerativa como el Alzheimer u otras.
¿Quiere decir que voy a tener demencia o Alzheimer?
No siempre. Algunas personas con deterioro cognitivo mejoran, otras se quedan así y otras empeoran con el tiempo y desarrollan demencia. Es difícil saber cómo va a evolucionar cada persona. La determinación de biomarcadores en líquido cefalorraquídeo puede ayudar a saber qué casos van a evolucionar a demencia.
¿Puedo tomar algún tratamiento para que no vaya a más?
En este momento no hay ningún medicamento aprobado en el deterioro cognitivo leve porque ninguno ha demostrado mejorar el problema o reducir el riesgo de empeorar. Cuando los biomarcadores de Alzheimer son positivos, algunos médicos pueden decidir empezar el tratamiento, aunque siendo estrictos no está indicado en este caso por no haberse demostrado que mejore el pronóstico.
¿Son eficaces las vitaminas para la memoria?
No existe evidencia de que ningún suplemento vitamínico mejore el deterioro cognitivo leve o evite el empeoramiento de los síntomas. Los estudios realizados hasta el momento no encontraron diferencias en la evolución de las personas que toman vitaminas respecto a las que no las toman.
¿Hay algo que pueda hacer para no ir a peor?
Lo primero, con ayuda de los profesionales sanitarios, identificar se hay algún factor o problema de base que pueda estar causando el deterioro cognitivo leve y ponerle remedio (por ejemplo, tomar tratamiento para la tiroides si no funciona bien o tratar una depresión). Además, se puede mejorar el estilo de vida para contribuir a la salud cerebral.
Modificar algunas costumbres y ciertas cosas del entorno puede contribuir a mejorar la situación. Hay determinados cambios en el estilo de vida que pueden prevenir la demencia y que todos podemos aplicar:
- Mantenernos intelectualmente activos (leer, música, juegos, manualidades, cuidado de la casa, plantas y animales…) con actividades que nos gusten y nos hagan pensar cada día.
- Mantenernos socialmente activos (buscar la compaña de los demás, conversar y desarrollar actividades en grupo).
- Realizar ejercicio físico adaptado a la edad.
- Controlar los factores de riesgo vascular con ayuda del médico de cabecera.
- Evitar el tabaco y el alcohol.
En el caso del deterioro cognitivo leve, el ejercicio físico ha demostrado cierta eficacia en ensayos clínicos. También es muy recomendable buscar un servicio específico de estimulación cognitiva para trabajar con profesionales aquellas capacidades cognitivas que tenemos más afectadas y contribuir a mantenerlos más tiempo. En este sentido en los últimos años surgieron grupos de ocio, actividad física y estimulación cognitiva para personas de la tercera edad. Puede buscar recursos próximos en nuestro directorio de servicios presenciales.
¿Tengo que volver al médico?
Sí, debe mantener un seguimiento con el profesional sanitario que se le indique, que puede ser el especialista o su médico de cabecera, para comprobar si el problema va a más con el tiempo.

