- José Ramón Lorenzo. Neurólogo. POVISA
- Clara Domínguez. Neuróloga. CHUS
La demencia frontotemporal es la tercera causa más frecuente de demencia y la segunda en personas jóvenes (antes de los 65 años).
Según sus síntomas se distinguen 3 variantes:
Conductual
Afasia Semántica
Afasia no fluente
A medida que la enfermedad avanza se van afectando otras áreas cognitivas y aparecen más síntomas, de modo que al final se afectan también la memoria o la capacidad de caminar o comer por sí solos como en el Alzheimer.
¿Cómo se diagnostica?
Al diagnóstico se llega por los síntomas, no hay ninguna prueba que nos diga que se trata de esa enfermedad con seguridad. El médico, de acuerdo con la historia contada por familiares o acompañantes y la evolución, llega a ese diagnóstico. A parte de eso se pueden pedir pruebas de radiología y ver si el tipo de atrofia cerebral es compatible con la enfermedad. La seguridad al 100% sólo se tiene tras hacer una autopsia o en aquellos casos en los que hay una mutación genética conocida.
¿Es hereditaria?
La demencia frontotemporal tiene más componente hereditario, de forma que en la variante conductual, por ejemplo, hay asociación familiar en el 40% de los pacientes. En cualquiera caso, a no ser que se sepa que existe una mutación concreta en una familia, tener la enfermedad no implica que se vaya a transmitir seguro a los hijos.
¿Cómo evoluciona?
Como el Alzheimer, es una enfermedad degenerativa, es decir, empeora de forma progresiva hasta que los que la sufren son completamente dependientes para todas las actividades. En general, podemos decir que evoluciona más rápido que la enfermedad de Alzheimer.
¿Tiene tratamiento?
En estos momentos no existen tratamientos que curen o frenen la evolución de la demencia frontotemporal. Tampoco son útiles los tratamientos que se usan en el Alzheimer. Lo único de lo que disponemos son tratamientos para reducir los síntomas (por ejemplo, antipsicóticos en caso de conductas agresivas).


